Maremagnun

Un oportuno giro de cabeza

La moribunda yacía en la cama, vestida de un blanco sepulcral. Estaba sola ante la muerte y sabía que, antes de que ella viniese para alejarla definitivamente de la gloria del mundo, aparecería un inquilino de esta tierra nuestra, que tantas veces la había hecho sufrir lo indecible.

El demonio ha llegado tarde

Sería una noche oscura, la noche más oscura del alma que la mujer iba a sufrir. El demonio creía saber el tiempo y el lugar de esa noche y no se quería perder la cita por nada del mundo. Pretendía desesperarla hasta la extenuación, como ya casi lo había hecho en cientos de encuentros anteriores.

Confinamiento

Dicen que los ángeles no tienen sexo, pero yo sé que sexo tienen y ese es femenino. Una joven angelical, con su trompeta, entona desde su balcón melodías populares, cuyas notas vuelan como palomas y se posan en todas las ventanas del vecindario, celdas secas de cientos de panales muertos, que envuelven la ciudad en tinieblas.

Besar a un cadáver

Un cadáver en una caja de pino abierta, expuesto en el tanatorio, oblicuo, como pez muerto que está en el mostrador de una pescadería, pero el difunto, a diferencia del pescado, con los ojos cerrados.

Anciana con bolso negro

La pequeña ciudad de provincias dormía la siesta. Sus calles estaban vacías y su silencio era roto por un alarido que anunciaba la presencia de de algún que otro perro callejero. La anciana con bolso negro era la única de su especie que estaba en la pequeña avenida, ya que hacía un calor insoportable.